Por lo regular, la mayoría de las
personas sabemos diferenciar entre el significado de escuchar y de hablar, sin
embargo, en la práctica no aplicamos dichos conocimientos. Traigo a colación
dicha diferenciación porque hace unos días tuve una experiencia, confusión y
enredo con dichos conceptos, pero no es porque yo los haya confundido, sino que
una persona con la que dialogaba no los podía poner en practica.
Quizás la dificultad más grande
que tenía la persona con la que dialogaba no era el que no supiera la
diferencia entre oír y escuchar, sino que ella, es de las personas que siempre
cree tener la razón y lo que ella dice o piensa debe de ser respetado, pero
sobre todo llevado a cabo por todos.
Yo no sé por qué extraña razón
siempre me topo con personas de ese tipo, que siempre parecen ser joviales y “maduras”
porque según ellas la vida les ha presentado situaciones difíciles en su vida
que las han hecho madurar y que siempre
ven la conducta de los demás como comportamientos y actitudes de gente inmadura
que no van con ellos.
Por lo regular, cuando me topo
con ese tipo de personas, ellas siempre piensan que yo soy una persona muy fácil
de manipular y muy débil de carácter, tal vez porque suelo ser muy risueña y
tranquila, sin embargo, en realidad soy una persona muy prudente que suele aceptar
comentarios y criticas sin que los tome a mal o lo tome personal, aunque si
suelo apenarme; a pesar de ello, cabe señalar que aunque soy muy prudente,
cuando en verdad algo llega a molestarme, como las personas o actitudes de las
personas, que en ocasiones repetidas me fastidian, suelo ser muy directa,
grotesca e incluso hiriente para poner un alto a la situación.
Sé que para resolver algún
problema o inconveniente no es necesario sulfurarse y actuar de forma grosera y
altanera, porque primero hay que escuchar las razones y argumentos de las
personas para que a partir de eso, se pueda emitir juicios de valor y así poder
resolver el problema, pero en ocasiones esto llega a ser un tanto difícil, sin
llegar a ser imposible ya que las personas con las que sueles tratar no
escuchan razones, es decir no comprenden ni analizan las cosas y siguen
aferradas a su postura, sin aceptar alguna falla en sus actitudes.
Te comprendo Ceci, sobre todo después de que nos contaste bien cómo estuvo el asunto y la verdad intentar hacer entender a ese tipo de personas es una misión titánica. No te me desesperes pequeña :), por eso opino que la saques de tu vida y seas feliz con tus amigas mil, obvioooo hahahaha. Te quiero Ceshi :).
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