miércoles, 26 de octubre de 2011

No es lo mismo oír que escuchar


Por lo regular, la mayoría de las personas sabemos diferenciar entre el significado de escuchar y de hablar, sin embargo, en la práctica no aplicamos dichos conocimientos. Traigo a colación dicha diferenciación porque hace unos días tuve una experiencia, confusión y enredo con dichos conceptos, pero no es porque yo los haya confundido, sino que una persona con la que dialogaba no los podía poner en practica.

Quizás la dificultad más grande que tenía la persona con la que dialogaba no era el que no supiera la diferencia entre oír y escuchar, sino que ella, es de las personas que siempre cree tener la razón y lo que ella dice o piensa debe de ser respetado, pero sobre todo llevado a cabo por todos.

Yo no sé por qué extraña razón siempre me topo con personas de ese tipo, que siempre parecen ser joviales y “maduras” porque según ellas la vida les ha presentado situaciones difíciles en su vida que las han hecho madurar  y que siempre ven la conducta de los demás como comportamientos y actitudes de gente inmadura que no van con ellos.

Por lo regular, cuando me topo con ese tipo de personas, ellas siempre piensan que yo soy una persona muy fácil de manipular y muy débil de carácter, tal vez porque suelo ser muy risueña y tranquila, sin embargo, en realidad soy una persona muy prudente que suele aceptar comentarios y criticas sin que los tome a mal o lo tome personal, aunque si suelo apenarme; a pesar de ello, cabe señalar que aunque soy muy prudente, cuando en verdad algo llega a molestarme, como las personas o actitudes de las personas, que en ocasiones repetidas me fastidian, suelo ser muy directa, grotesca e incluso hiriente para poner un alto a la situación.

Sé que para resolver algún problema o inconveniente no es necesario sulfurarse y actuar de forma grosera y altanera, porque primero hay que escuchar las razones y argumentos de las personas para que a partir de eso, se pueda emitir juicios de valor y así poder resolver el problema, pero en ocasiones esto llega a ser un tanto difícil, sin llegar a ser imposible ya que las personas con las que sueles tratar no escuchan razones, es decir no comprenden ni analizan las cosas y siguen aferradas a su postura, sin aceptar alguna falla en sus actitudes.

1 comentario:

  1. Te comprendo Ceci, sobre todo después de que nos contaste bien cómo estuvo el asunto y la verdad intentar hacer entender a ese tipo de personas es una misión titánica. No te me desesperes pequeña :), por eso opino que la saques de tu vida y seas feliz con tus amigas mil, obvioooo hahahaha. Te quiero Ceshi :).

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