domingo, 23 de octubre de 2011

El recuerdo de una flor


Por una extraña razón en estos momentos, en la búsqueda de algún tema para escribir en mi blog, empezó a reproducirse en mi computadora una canción que se llama “Come Away with Me”, que canta Norah Jones. Dicha canción trajo a mí algunos recuerdos, como lo es el recuerdo de una flor que alguna vez me obsequiaron y que en su momento fue el detalle más bonito que pude haber regalado de alguien.

No fue precisamente la primera vez que me obsequiaron una flor, quizás no era tampoco la más bonita de todas, pero era un regalo que no esperaba. En mi casa, mi familia, en especial, mi mamá, suele regalarme flores en ocasiones especiales, sin embargo, a la flor que quiero referirme y que recuerdo, es una flor que me obsequiaron cuando iba en cuarto semestre del bachillerato, o mejor dicho en el CCH.

Recuerdo que era una flor de color naranjada, y creo que se llama Lili, tenía un olor peculiar y era muy bonita, aunque tal vez no era una flor espectacular o muy cara, realmente en ese momento me hizo sentir muy bien y muy contenta, ya que recuerdo que ese día yo me sentía un poco triste y cabizbaja.

El motivo por el cual el obsequio de la flor me levanto el ánimo, fue porque  me la regalo un chico que me atraía y con el que solía salir, pero a pesar de que me gustaba y existía cierta atracción entre los dos, él solía ser muy seco y muy distraído, por lo que la verdad nunca esperé ningún detalle de él.

Pero cuando recibí la flor, fue en día y momento inesperado, que realmente logró que fuera una sorpresa para mí, tal fue la sorpresa que realmente no supe ni que hacer, me quedé fría y sonroje tanto que sentí que mi rostro se encontraba muy caliente, asimismo, me paralicé sin saber qué hacer, si decir gracias o si abrazar a la persona que me la obsequió o definitivamente no decir nada.

Es decir, en ese momento fui la persona más torpe que pudo haber existido, siempre esperando alguna señal de su parte, aunque sea en mi inconsciente, y no supe realmente que hacer, más que sonrojar.

Una vez que la emoción o la sorpresa me permitieron reflexionar, pude razonar que el detalle había sido realmente muy lindo e inesperado,  a pesar de ello, ya tiene 4 años que no tengo ningún contacto con el chico que me obsequió la flor.

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