domingo, 11 de septiembre de 2011

Mi mejor amigo


El día de hoy les hablaré de mi mejor amigo, su nombre es Juan y lo conozco desde que teníamos 8 años, cuando cursábamos el tercer año de primaria. Él  es un chico muy alto y de complexión delgada, aunque no explico porque, ya que dedica su tiempo libre y sus días de ocio a comer comida rápida y alta en calorías ¡jaja!, pero en fin, no pondré en evidencia sus hábitos alimenticios.

Prosiguiendo con su descripción, mi amigo Juan, estudia Ciencias de la Comunicación de la UAM. Juan  tiene un espectacular cabello chino, sus ojos son enormes y sus pestañas de igual forma, aunque estas son  muy lacias, contrastando  con su cabello chino.  En cuanto a su forma de ser, es una persona muy tolerante, cariño y comprensivo, por ello la razón de ser que sea mi mejor amigo.

Quizás muchos pensaran que desde ese tiempo empezamos a ser amigos, sin embargo, no fue así. Recuerdo que cuando nos conocimos, tal como lo mencioné fue cuando íbamos en tercero de primaria y fue en un nuevo colegio que se había abierto a unos 15 minutos del lugar donde vivimos, siendo importante el señalar que ambos vivimos en el mismo pueblo y a unas cuadras uno del otro; a pesar de ello, nunca antes nos habíamos visto ni mucho menos conocido.

Al inicio, he de confesar que Juan me caía un poco mal ¡jaja!, bueno debo de especificar que durante tercer y cuarto año de primaria, me era indiferente, debido a que como todos, durante esos años sufrimos el fenómeno de que sólo las niñas se juntan con las niñas y los niños sólo con los niños, por lo que no tengo algún recuerdo especifico de su existencia, aunque parezca algo cruel ¡jaja!.

Sin embargo, mis recuerdos y mi cercanía hacia él se remiten al quinto y sexto de primaria. Recuerdo que como siempre fuimos de los más altos de la clase, por lo que nos sentaban en la parte de atrás de los salones, y recuerdo que él siempre solía sentarse detrás de mí, por lo que siempre escuchaba que platicaba o decía, incluso él tiene el recuerdo de que yo  cantaba una canción de Christina Aguilera, aunque me dé pena, él sigue recordándolo y sonrojándome.

A su vez, yo le recuerdo lo tonto e infantil que se veía jugando con otro amigo, llamado Antonio, con sus reglas metálicas  a sentirse en la película de Harry Potter y diciéndose uno al otro: “Te reto Potter” ¡jaja!, lo recordamos tan bien, que cada que lo hacemos reímos. Aunque anteriormente no nos daba risa, ya que a mí y a otras amigas nos irritaban con sus jueguitos, ya saben que siempre las niñas a cierta edad creemos y queremos sentirnos grandes, y por supuesto cada que podíamos les decíamos que ya no hicieran ese tipo de cosas, cosa que a ellos les importaba muy poco.

Asimismo, recuerdo que cuando íbamos en sexto de primaria, teníamos una materia que se llamaba Orientación Educativa, en donde nos enseñaban hábitos de higiene y de orientación sexual, por lo que  dentro de una de las tantas actividades que nos dejaban hacer fue el de tener por una semana un huevo, simulando que era un bebé, por lo que tenía que cuidarlo en parejas y teníamos que culminar la actividad con el mismo huevo, ya que estaba rigurosamente señalado e identificado por la profesora.

Durante esa actividad Juan fue mi pareja, pero la verdad yo no confiaba mucho en él, aunque fuera el padre del huevo ¡jaja!, por lo que por lo regular yo siempre traía al bebé, sin embargo, un día antes de que la actividad culminará, él como todo buen padre exigió su derecho de tener al bebé, al igual que todos sus demás amigos, por lo que no pude negarme y tuve que acceder a prestárselo durante una clase, siendo importante porque se suponía que la profesora supervisaba que no sólo las niñas cuidáramos al huevo, sino que también los niños.

Pero tal como mis sospechas y mi intuición femenina me lo decía, no debía de confiar en él, ya que sólo basto dos horas para que el huevo muriera, y todo porque Juan ya no lo pudo acomodar de la misma forma que yo lo había hecho dentro de la sabanita que estaba enredado y en cierto momento que por el movimiento y lo liso del huevo, se perdió dentro de la sabanita, a Juan se le ocurrió sacudir la sabana para encontrarlo, y pues si lo encontró pero lo encontró estrellado en el piso.

Tal suceso me hizo enojar y temer por mi calificación, ya que estábamos conscientes de que la actividad iba a contar como una calificación bimestral, pero no era la única que temía por ello, Juan lo hacía aun más que yo, quizá porque él estaba consciente de que había sido su culpa. A pesar de ello, esperamos al otro día para ver las consecuencias de nuestro descuido, como todos unos buenos padres responsables.

Al día siguiente, cuando estábamos preparados para pasar con la profesora y decirle que nuestro bebé había muerto, recuerdo que yo le dije a Juan, de broma, pero con voz fuerte: “Ahora le lloras y le dices que fue tu culpa” ¡Jajaja!, cosa que él se tomó muy en serio, haciéndolo inmediatamente que la profesora nos mando a traer, pero en el momento que empezó a llorar yo me quede extrañada y sintiéndome muy mal porque yo se lo había dicho de broma, sin embargo, cuando la profesora lo miró llorar desconsoladamente, decidió ponernos 9 y tranquilizarlo.

Con el paso del tiempo, la convivencia y experiencias de la vida, como la anterior, nos fueron acercando y convirtiéndonos en los mejores amigos, cosa que nos cambiaríamos por nada, ya que ambos hemos estado juntos en momentos tan chuscos, como los dos anteriores, como en momentos tristes y desafortunados, tendiéndonos la mano y dándonos palabras de aliento y un apoyo incondicional en cada una de las decisiones de nuestras vidas.

A pesar, de que Juan ahora no se encuentra en México, porque se encuentra en Argentina de intercambio, procuramos cada semana contactarnos o mandarnos algún correo, contándonos las cosas que nos pasan o lo que estamos viviendo, aunque no es lo mismo que tenerlo cerca y  ver su sonrisa discreta y amable en su rostro.

He de confesar que lo extraño mucho y que él siempre será una de las personas que más quiero en mi vida y que valoro dentro de la misma, por lo que me da tanto gusto que se encuentre felizmente desarrollándose y creciendo en lo que más le gusta, el periodismo, esperando que tenga muchas y nuevas oportunidades, como cuando trabajó en el Universal.

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