El día de hoy les hablaré de mi
mejor amigo, su nombre es Juan y lo conozco desde que teníamos 8 años, cuando cursábamos
el tercer año de primaria. Él es un
chico muy alto y de complexión delgada, aunque no explico porque, ya que dedica
su tiempo libre y sus días de ocio a comer comida rápida y alta en calorías
¡jaja!, pero en fin, no pondré en evidencia sus hábitos alimenticios.
Prosiguiendo con su descripción,
mi amigo Juan, estudia Ciencias de la Comunicación de la UAM. Juan tiene un espectacular cabello chino, sus ojos
son enormes y sus pestañas de igual forma, aunque estas son muy lacias, contrastando con su cabello chino. En cuanto a su forma de ser, es una persona
muy tolerante, cariño y comprensivo, por ello la razón de ser que sea mi mejor
amigo.
Quizás muchos pensaran que desde
ese tiempo empezamos a ser amigos, sin embargo, no fue así. Recuerdo que cuando
nos conocimos, tal como lo mencioné fue cuando íbamos en tercero de primaria y
fue en un nuevo colegio que se había abierto a unos 15 minutos del lugar donde
vivimos, siendo importante el señalar que ambos vivimos en el mismo pueblo y a unas
cuadras uno del otro; a pesar de ello, nunca antes nos habíamos visto ni mucho
menos conocido.
Al inicio, he de confesar que Juan
me caía un poco mal ¡jaja!, bueno debo de especificar que durante tercer y
cuarto año de primaria, me era indiferente, debido a que como todos, durante
esos años sufrimos el fenómeno de que sólo las niñas se juntan con las niñas y
los niños sólo con los niños, por lo que no tengo algún recuerdo especifico de
su existencia, aunque parezca algo cruel ¡jaja!.
Sin embargo, mis recuerdos y mi
cercanía hacia él se remiten al quinto y sexto de primaria. Recuerdo que como
siempre fuimos de los más altos de la clase, por lo que nos sentaban en la
parte de atrás de los salones, y recuerdo que él siempre solía sentarse detrás de
mí, por lo que siempre escuchaba que platicaba o decía, incluso él tiene el
recuerdo de que yo cantaba una canción
de Christina Aguilera, aunque me dé pena, él sigue recordándolo y sonrojándome.
A su vez, yo le recuerdo lo tonto
e infantil que se veía jugando con otro amigo, llamado Antonio, con sus reglas metálicas a sentirse en la película de Harry Potter y diciéndose
uno al otro: “Te reto Potter” ¡jaja!, lo recordamos tan bien, que cada que lo
hacemos reímos. Aunque anteriormente no nos daba risa, ya que a mí y a otras
amigas nos irritaban con sus jueguitos, ya saben que siempre las niñas a cierta
edad creemos y queremos sentirnos grandes, y por supuesto cada que podíamos les
decíamos que ya no hicieran ese tipo de cosas, cosa que a ellos les importaba
muy poco.
Asimismo, recuerdo que cuando íbamos
en sexto de primaria, teníamos una materia que se llamaba Orientación
Educativa, en donde nos enseñaban hábitos de higiene y de orientación sexual,
por lo que dentro de una de las tantas
actividades que nos dejaban hacer fue el de tener por una semana un huevo,
simulando que era un bebé, por lo que tenía que cuidarlo en parejas y teníamos
que culminar la actividad con el mismo huevo, ya que estaba rigurosamente
señalado e identificado por la profesora.
Durante esa actividad Juan fue mi
pareja, pero la verdad yo no confiaba mucho en él, aunque fuera el padre del
huevo ¡jaja!, por lo que por lo regular yo siempre traía al bebé, sin embargo,
un día antes de que la actividad culminará, él como todo buen padre exigió su
derecho de tener al bebé, al igual que todos sus demás amigos, por lo que no
pude negarme y tuve que acceder a prestárselo durante una clase, siendo
importante porque se suponía que la profesora supervisaba que no sólo las niñas
cuidáramos al huevo, sino que también los niños.
Pero tal como mis sospechas y mi
intuición femenina me lo decía, no debía de confiar en él, ya que sólo basto
dos horas para que el huevo muriera, y todo porque Juan ya no lo pudo acomodar
de la misma forma que yo lo había hecho dentro de la sabanita que estaba
enredado y en cierto momento que por el movimiento y lo liso del huevo, se perdió
dentro de la sabanita, a Juan se le ocurrió sacudir la sabana para encontrarlo,
y pues si lo encontró pero lo encontró estrellado en el piso.
Tal suceso me hizo enojar y temer
por mi calificación, ya que estábamos conscientes de que la actividad iba a
contar como una calificación bimestral, pero no era la única que temía por
ello, Juan lo hacía aun más que yo, quizá porque él estaba consciente de que
había sido su culpa. A pesar de ello, esperamos al otro día para ver las consecuencias
de nuestro descuido, como todos unos buenos padres responsables.
Al día siguiente, cuando estábamos
preparados para pasar con la profesora y decirle que nuestro bebé había muerto,
recuerdo que yo le dije a Juan, de broma, pero con voz fuerte: “Ahora le lloras
y le dices que fue tu culpa” ¡Jajaja!, cosa que él se tomó muy en serio, haciéndolo
inmediatamente que la profesora nos mando a traer, pero en el momento que
empezó a llorar yo me quede extrañada y sintiéndome muy mal porque yo se lo
había dicho de broma, sin embargo, cuando la profesora lo miró llorar
desconsoladamente, decidió ponernos 9 y tranquilizarlo.
Con el paso del tiempo, la
convivencia y experiencias de la vida, como la anterior, nos fueron acercando y
convirtiéndonos en los mejores amigos, cosa que nos cambiaríamos por nada, ya
que ambos hemos estado juntos en momentos tan chuscos, como los dos anteriores,
como en momentos tristes y desafortunados, tendiéndonos la mano y dándonos palabras
de aliento y un apoyo incondicional en cada una de las decisiones de nuestras
vidas.
A pesar, de que Juan ahora no se
encuentra en México, porque se encuentra en Argentina de intercambio,
procuramos cada semana contactarnos o mandarnos algún correo, contándonos las
cosas que nos pasan o lo que estamos viviendo, aunque no es lo mismo que
tenerlo cerca y ver su sonrisa discreta
y amable en su rostro.
He de confesar que lo extraño
mucho y que él siempre será una de las personas que más quiero en mi vida y que
valoro dentro de la misma, por lo que me da tanto gusto que se encuentre
felizmente desarrollándose y creciendo en lo que más le gusta, el periodismo,
esperando que tenga muchas y nuevas oportunidades, como cuando trabajó en el
Universal.
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