Durante
mi estancia en Ciudad Universitaria, es decir, el tiempo que llevó estudiando
la carrera, recuerdo especialmente uno.
El día
lluvioso que recuerdo fue mi primer día de clases, el cual aunque ya conocía a
mis compañeros de primer semestre, gracias al propedéutico, me encontraba un
poco temerosa, ya que era un nuevo proceso de vida que estaba por empezar y por
vivir.
Recuerdo
que las clases que tuve durante ese día, tuvieron un ambiente amigable, aunque
un poco tenso, esto debido a que los profesores nos empezaron a marcar el ritmo
a seguir durante todo el semestre, es decir, los criterios de evaluación y la
forma de las tareas.
Una
vez terminadas las clases, las sorpresas y sucesos inesperados no habían
terminado aún, ya que al salir de la última clase, de 8 pm a 10 pm, tenía que
irme a tomar el camión que me lleva a mi casa, el cual sale dentro de Ciudad
Universitaria, en el estadio de prácticas, “El Tapatío Méndez”.
Durante
el trayecto de la facultad al estadio de prácticas, empezó a llover, por lo que
el camión de la ruta 4, avanzaba en forma lenta, por lo que para una persona de
nuevo ingreso, como lo era yo, me atemorizaba el hecho de que el camión fuera
tan lento y no llegará al estadio a la hora que tenía que tomar mi camión.
Otra
de las cuestiones que me causaba un poco de conflicto en ese momento, fue que
algunos amigos que me eran mayores que yo, me habían comentado que dentro de CU
las lluvias eran fuertes y en ocasiones se podían producir tormentas eléctricas,
tal descripción hecha por mis amigos, en ese día no fue realidad, lo cual me
pudo tranquilizar y permitir llegar a tiempo a abordar mi camión.
A
pesar de ello, posteriormente me he podido percatar que realmente los relatos
de mis amigos, acerca de la lluvia en CU, son reales. Sin embargo, siempre he
disfrutado las lluvias que he presenciado dentro de CU.
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