La verdad es que en esta
entrada no sabía que platicarles, ya que el puente me ha relajado a pesar de
las muchas cosas que tengo que hacer, sin embargo de repente me surgió la idea
de platicarles de sobre otros amigos de la infancia, tal como lo hice en la
entrada anterior.
Sé muy bien que amigos son muy
pocos, y me refiero a los verdaderos amigos, por ello les hablaré de dos amigas
que tengo desde que éramos niñas, quizás no tengan muchas cosas en común pero
las dos en la actualidad estudian medicina, una en la Facultad de Medicina y la
otra en la Facultad de Estudios Superiores
Iztacala, sus nombres son Eva Lucero y Ana Erandy.
A Lucero la conozco desde que
íbamos en el kínder, fuimos juntas todo el kínder y hasta segundo de primaria,
sin embargo, a pesar de que desde ese año ambas cambiamos de escuela, nos seguíamos
frecuentando, ya que nuestras mamás se hicieron buena amigas y cuando era
cumpleaños de alguna de las dos, solíamos ir a celebrarlos a algún parque de
diversiones, como lo es la Feria de Chapultepec, o en sus tiempos Reino
Aventura.
A pesar de ello, en algunos
momentos nos llegamos a separar, y no por tener divergencias entre ambas, si no
porque el tiempo, la escuela y la distancia así lo fueron marcando, ya que Lucero
se cambió de casa.
Por su parte, a Ana Erandy,
la conozco desde que íbamos en tercero de primaria, y fuimos juntas hasta
tercero de secundaria. Aunque en un inició no éramos las mejores amigas ni
entrañables, con el paso del tiempo lo fuimos siendo, y debido a que sin
planearlo nos quedamos en la misma preparatoria, o mejor dicho en el mismo CCH,
en nuestro glorioso CCH Oriente, cabe señalar que nunca fuimos en el mismo
salón pero como ambas vivimos en Chalco, pues nos íbamos juntas y nos
regresamos juntas.
Puede sonar curioso, pero
durante mi instancia en el CCH aparte de conocer a gente muy valiosa y amistosa,
hice lazos muy fuertes de amistad, mencionó lo anterior, porque cuando ingresé
al CCH no sólo fortalecí mis lazos de amistad con mi amiga Ana, sino que
también rencontré a mi amiga Lucero, lo cual fue una sorpresa muy grata para
mí. Asimismo, obtuve otros amigos muy valiosos, como mi amiga Laura, la cual
estudia Derecho, en la Facultad de Derecho; a mi amigo Christian, mejor conocido
como: “El Chucky”, y no precisamente como dice él, por ser un muñeco ¡jaja!.
Aunque, ellos no eran mis únicos
amigos, sí son lo más queridos de esa etapa de mi vida, Recuerdo, que éramos un
grupo de amigos muy unidos, y sí que éramos varios, porque formamos un grupo
como de 15 amigos aproximadamente, debido a que empezamos a juntarnos entre los
amigos de los amigos, es decir yo presentaba a mis amigas de la infancia con
mis amigos del CCH y de la misma forma sucedía con mis amigas, llegando a
formar un grupo grande de amigos y conocidos.
Asimismo, recuerdo que todos
los viernes planeábamos algo para salir o hacer algo, siempre nos divertíamos y
solíamos quedarnos aunque sea una hora para platicar y bromear, a la hora de
salida.
Sé que me puede hacer falta
mencionar a alguna otra persona, pero aunque me haga falta mencionarlos, no es
porque no los considere mis amigos, sino que a los que estoy mencionando son
personas realmente entrañables para mí, a lo cuales aprecio y quiero muchísimo,
y que a pesar del tiempo y la distancia y las ocupaciones de cada uno de
nosotros, siempre tratamos de saber de nosotros.
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