miércoles, 16 de noviembre de 2011

Venta de donas


En esta entrada les contaré la travesía que vivimos mis amigas y yo por la venta de las donas. En primer lugar, debo de mencionar que nunca pensé que el vender donas fuera un difícil y a agotar, por lo que ahora respetaré muchísimo a los vendedores ambulantes y comerciantes; en segundo lugar, creo que no  hubiera podido hacerlo yo sola.

El día de ayer, en el momento que recibí mi respectiva ración de donas por vender, pensé que lo haría rápidamente y más porque un amigo me iba a ayudar a vender en su facultad, específicamente en su salón de clases, sin embargo, la tarea no fue fácil. A pesar de que mis amigas y yo no planeamos el realizar la venta juntas, ellas al saber que mi amigo nos ayudaría a vender en la Facultad de Ingeniería, decidieron acompañarme.

Un vez que nos encontramos con mi amigo, nos dirigimos a su salón, en donde su profesor nos permitió hacer la invitación a sus alumnos de que nos comprarán donas, aunque he de señalar que la única que hizo la invitación fui yo y me sentí muy extraña y apenada ya que no es lo mismo hacerlo en tu facultad que irlo a hacer en otra donde todos te ven y tu sólo sonrojas ¡ja!, pese a ello tuve que quitarme la pena y hacerlo.

Después de hacer a un lado la pena, algunos compañeros de mi amigo se vieron conmovidos y decidieron ayudarnos en la causa y nos compraron 5 donas, siendo nuestras primeras donas vendidas. Al terminar la venta en el salón de clases, le dimos gracias al profesor y a mi amigo por dejarnos vender y a recomendación de mi amigo nos dirigimos al Anexo de Ingeniería, donde no creímos que nos fueran a comprar muchas donas, pero mi amigo insistió tanto que decidimos seguir su consejo.

Una vez, estando en la entrada del anexo, empezamos a ofrecer el producto, encontrándonos con la sorpresa de que a la mayoría de las personas a las que les ofrecíamos las donas, nos compraban y algunas otras al ver las cajas y ver que otros comían donas, se acercaban a nosotras y nos compraban. Quizás puedan pensar que nos aprovechamos de la debilidad que tienen los ingenieros por la mujeres pero la verdad es que tanto hombres como mujeres se acercaban a comprarnos, y tal fue el éxito de nuestras donas que en ese momento y lugar vendimos 5 cajas de donas.

Posteriormente nos trasladamos a la Facultad de Contaduría, en donde pensábamos que íbamos a tener el mismo éxito que en Ingeniería, sin embargo, las cosas no fueron así, ya que solo nos compraron unas cuantas y por otro lado un vigilante nos pidió que dejáramos de vender porque estaba prohibido hacerlo, por lo que tuvimos que interrumpir nuestra venta.

Pese a lo anterior, no nos dimos por vencidas y partimos con destino a la Facultad de Medicina, pensando que ahí nos iban a comprar muchas donas, pero por una extraña razón decidimos pasar primeramente a la Facultad de Derecho, en donde también tuvimos éxito en las ventas, aunque no fue comparable como en la Facultad de Ingeniería.

La verdad es que fue una muy buena elección el ir primero a la Facultad de Derecho, porque en la Facultad de Medicina no vendimos ni una sola dona, lo cual nos desanimo y decidimos regresarnos a nuestra Facultad para ver si ahí podíamos vender las 4 cajas de 10 que nos quedaban, aunque antes de seguir queríamos desayunar y descansar un poco, ya que habíamos hecho todo el recorrido caminando y bajo el rayo del sol.

Una vez que descansamos y comimos y desayunamos, reiniciamos nuestras ventas, quizás ya con un poco de desanimo porque ya faltaba poco menos de media hora para que diera inició la clase y tuviéramos que entregar el dinero, pero las circunstancias nos ayudaron, debido que empezamos a encontrar a conocidos o amigos que nos ayudaron comprándonos donas, lo cual nos permitió vender la gran mayoría, sobrándonos únicamente 10 donas, que decidimos comprar para así poder ayudar un poco más con la causa y lograr nuestro objetivo.

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