En esta entrada les contaré la
travesía que vivimos mis amigas y yo por la venta de las donas. En primer
lugar, debo de mencionar que nunca pensé que el vender donas fuera un difícil y
a agotar, por lo que ahora respetaré muchísimo a los vendedores ambulantes y
comerciantes; en segundo lugar, creo que no hubiera podido hacerlo yo sola.
El día de ayer, en el momento que
recibí mi respectiva ración de donas por vender, pensé que lo haría rápidamente
y más porque un amigo me iba a ayudar a vender en su facultad, específicamente
en su salón de clases, sin embargo, la tarea no fue fácil. A pesar de que mis
amigas y yo no planeamos el realizar la venta juntas, ellas al saber que mi
amigo nos ayudaría a vender en la Facultad de Ingeniería, decidieron
acompañarme.
Un vez que nos encontramos con mi
amigo, nos dirigimos a su salón, en donde su profesor nos permitió hacer la
invitación a sus alumnos de que nos comprarán donas, aunque he de señalar que
la única que hizo la invitación fui yo y me sentí muy extraña y apenada ya que
no es lo mismo hacerlo en tu facultad que irlo a hacer en otra donde todos te
ven y tu sólo sonrojas ¡ja!, pese a ello tuve que quitarme la pena y hacerlo.
Después de hacer a un lado la
pena, algunos compañeros de mi amigo se vieron conmovidos y decidieron
ayudarnos en la causa y nos compraron 5 donas, siendo nuestras primeras donas
vendidas. Al terminar la venta en el salón de clases, le dimos gracias al
profesor y a mi amigo por dejarnos vender y a recomendación de mi amigo nos
dirigimos al Anexo de Ingeniería, donde no creímos que nos fueran a comprar
muchas donas, pero mi amigo insistió tanto que decidimos seguir su consejo.
Una vez, estando en la entrada
del anexo, empezamos a ofrecer el producto, encontrándonos con la sorpresa de
que a la mayoría de las personas a las que les ofrecíamos las donas, nos
compraban y algunas otras al ver las cajas y ver que otros comían donas, se
acercaban a nosotras y nos compraban. Quizás puedan pensar que nos aprovechamos
de la debilidad que tienen los ingenieros por la mujeres pero la verdad es que
tanto hombres como mujeres se acercaban a comprarnos, y tal fue el éxito de
nuestras donas que en ese momento y lugar vendimos 5 cajas de donas.
Posteriormente nos trasladamos a
la Facultad de Contaduría, en donde pensábamos que íbamos a tener el mismo éxito
que en Ingeniería, sin embargo, las cosas no fueron así, ya que solo nos
compraron unas cuantas y por otro lado un vigilante nos pidió que dejáramos de
vender porque estaba prohibido hacerlo, por lo que tuvimos que interrumpir
nuestra venta.
Pese a lo anterior, no nos dimos
por vencidas y partimos con destino a la Facultad de Medicina, pensando que ahí
nos iban a comprar muchas donas, pero por una extraña razón decidimos pasar
primeramente a la Facultad de Derecho, en donde también tuvimos éxito en las
ventas, aunque no fue comparable como en la Facultad de Ingeniería.
La verdad es que fue una muy
buena elección el ir primero a la Facultad de Derecho, porque en la Facultad de
Medicina no vendimos ni una sola dona, lo cual nos desanimo y decidimos
regresarnos a nuestra Facultad para ver si ahí podíamos vender las 4 cajas de
10 que nos quedaban, aunque antes de seguir queríamos desayunar y descansar un
poco, ya que habíamos hecho todo el recorrido caminando y bajo el rayo del sol.
Una vez que descansamos y comimos
y desayunamos, reiniciamos nuestras ventas, quizás ya con un poco de desanimo
porque ya faltaba poco menos de media hora para que diera inició la clase y tuviéramos
que entregar el dinero, pero las circunstancias nos ayudaron, debido que
empezamos a encontrar a conocidos o amigos que nos ayudaron comprándonos donas,
lo cual nos permitió vender la gran mayoría, sobrándonos únicamente 10 donas,
que decidimos comprar para así poder ayudar un poco más con la causa y lograr nuestro objetivo.
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