miércoles, 2 de noviembre de 2011

Una mezcla de tradiciones



El día de ayer, 1 de noviembre de 2011 como eso de las 6 de la tarde, me encontraba haciendo parte de mis múltiples tareas que tengo por entregar entre el día jueves y viernes y recibí la invitación de mi prima, que me incitaba a que fuéramos con mis sobrinitos a pedir “calaverita” al Centro de Chalco, el cual es el municipio al que pertenece el pueblo donde vivimos y queda aproximadamente a 15 minutos de distancia.

Sin mucho insistirme acepté la invitación. La petición de mi prima de ir especialmente en ese día no tenía razón de ser, ya que tradicionalmente se supone que los niños salen a pedir calaverita a partir del día 2 de noviembre, debido a que se piensa que una vez que se hayan marchado los muertos o su espíritu, los alimentos, es decir, la fruta, el pan y los dulces que se les han brindado en la ofrenda que cada hogar coloca, ya pueden ser donados u obsequiados a los niños que van de casa en casa, cantando alguna canción dentro de la cual hacen la petición de su afamada y bien esperada calaverita.

Esto en realidad, si pasa en los pueblos más cercanos de donde vivo, sin embargo, en el municipio, es decir en Chalco, debido a la incrementación de establecimientos públicos, esta tradición se ha ido perdiendo, convirtiéndose en una mezcla de lo que podría ser una celebración de Halloween y alguna que otra tradición o adepto mexicano, ya que se puede observar que muchos de los establecimientos se organizaron para obsequiar a casi todos o la mayoría de las personas, algunos dulces o paquetitos de dulces que podían tener una variedad indistinta de los mismos, siendo una cuestión más de Halloween que de día de muertos.

Asimismo, podemos observar que tanto los establecimientos comerciales como las personas fomentan este tipo de festejos, ya que la mayoría de la población, sino es que toda sale disfrazada e incluso, no solo los establecimientos son los que se dedican a dar dulces, sino que también algunas personas, asociaciones civiles o grupos de recreación, como lo fue un grupo de motociclistas se colocaron en la calle y regalaban dulces a todos los niños que pasaban cerca de ellos.

Por otro lado, en cuanto a las tradiciones mexicanas, o tal vez un poco más de la zona en la que vivo, pudimos observar las tradicionales “marotas”, las cuales son hombres vestidos de mujeres,  no son trasvestis, y que llevan música popular, es decir una pequeña bandita con tambor, trompeta y pandero, y van tocando y bailando, jalando a la población que los observa, a bailar con ellos.

Es decir, en la actualidad no sólo en el lugar en donde vivo, sino que en todo el país podemos observar la forma tan fuerte que se han permeado otro tipo de tradiciones y costumbres ajenas a las mexicanas, a pesar de que en ciertos lugares, como lo es Mixquic, que se sigue la tradición de ir a colocar ofrendas al panteón y pasar la noche en él, este tipo de celebraciones se han ido comercializando poco a poco, perdiendo su esencia.  

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