miércoles, 9 de noviembre de 2011

El infierno del trasporte público


En la actualidad, a pesar de las mil y un formas que sean intentado crear o se han pretendido emplear como medio de transporte para disminuir el tránsito vehicular en el Distrito Federal, es decir el metro bus y la creación de una línea de metro más, así como la ampliación de carriles o la construcción de segundos pisos; la aglomeración de las personas en el transporte público, específicamente en la mañana, es cada día más feo y abundante.

La aglomeración masiva de personas en el transporte público, así como el estrés que se llega a vivir en la ciudad y la urgencia que la mayoría de la población tiene para dirigirse hacia su trabajo, escuela o alguna actividad importante, provoca que el traslado en el transporte público llegue a convertirse en un infierno.  

Traigo a colación tal problemática, debido a que es un fenómeno que se vive a diario y en todas partes de la Ciudad de México, donde quizás no sea la ineficiencia de los transportes, la única cuestión a debatir, sino que mucho tiene que ver la educación cívica o no sé cómo se le podría denominar a la falta de respeto y conciencia que tienen las personas a la hora de viajar en el transporte público.

Es decir, cuantas veces no hemos observado que incluso en el mismo vagón o apartado exclusivo de las mujeres, son estas mismas las que se hacen  las dormidas o las disimuladas para no ceder su lugar a las personas que realmente lo necesitan, como discapacitados, personas adultas o embarazadas, lo cual no es una cuestión de género, que mucho se llega a argumentar, si no de conciencia.

Durante los últimos meses me podido percatar que se tiende a caer en un error cuando se dice que los hombres son los únicos que se empujan y hacen del transporte público un infierno, ya que en ocasiones las mujeres llegan a ser más problemáticas y más violentas a la hora de ingresar, por ejemplo al metro; incluso algunas de ellas cuando llegas a tener algún contacto físico con ellas, sin que sea tu deseo, te llegan a tachar de lesbiana y te observan de una manera horrible, siendo imposible no acercárteles o no tener algún contacto por el hecho de que te encuentras en medio de una multitud de personas a tu alrededor.

Por lo anterior, quizás a parte de emplear una serie de trabajo de construcción y renovación del transporte público, se debe de concientizar a la población de que a pesar de que todos llevamos prisa para llegar a nuestro destino, lo mejor que se puede llegar a implementar es el respeto y la educación cívica hacia las demás personas que comparten el transporte con uno mismo, para que así el traslado no sea tan pesado y violento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario