En la actualidad, a pesar de las
mil y un formas que sean intentado crear o se han pretendido emplear como medio
de transporte para disminuir el tránsito vehicular en el Distrito Federal, es
decir el metro bus y la creación de una línea de metro más, así como la
ampliación de carriles o la construcción de segundos pisos; la aglomeración de
las personas en el transporte público, específicamente en la mañana, es cada
día más feo y abundante.
La aglomeración masiva de
personas en el transporte público, así como el estrés que se llega a vivir en
la ciudad y la urgencia que la mayoría de la población tiene para dirigirse
hacia su trabajo, escuela o alguna actividad importante, provoca que el traslado
en el transporte público llegue a convertirse en un infierno.
Traigo a colación tal problemática,
debido a que es un fenómeno que se vive a diario y en todas partes de la Ciudad
de México, donde quizás no sea la ineficiencia de los transportes, la única cuestión
a debatir, sino que mucho tiene que ver la educación cívica o no sé cómo se le
podría denominar a la falta de respeto y conciencia que tienen las personas a
la hora de viajar en el transporte público.
Es decir, cuantas veces no hemos
observado que incluso en el mismo vagón o apartado exclusivo de las mujeres,
son estas mismas las que se hacen las
dormidas o las disimuladas para no ceder su lugar a las personas que realmente
lo necesitan, como discapacitados, personas adultas o embarazadas, lo cual no
es una cuestión de género, que mucho se llega a argumentar, si no de
conciencia.
Durante los últimos meses me
podido percatar que se tiende a caer en un error cuando se dice que los hombres
son los únicos que se empujan y hacen del transporte público un infierno, ya que
en ocasiones las mujeres llegan a ser más problemáticas y más violentas a la
hora de ingresar, por ejemplo al metro; incluso algunas de ellas cuando llegas
a tener algún contacto físico con ellas, sin que sea tu deseo, te llegan a
tachar de lesbiana y te observan de una manera horrible, siendo imposible no acercárteles
o no tener algún contacto por el hecho de que te encuentras en medio de una
multitud de personas a tu alrededor.
Por lo anterior, quizás a parte
de emplear una serie de trabajo de construcción y renovación del transporte público,
se debe de concientizar a la población de que a pesar de que todos llevamos
prisa para llegar a nuestro destino, lo mejor que se puede llegar a implementar
es el respeto y la educación cívica hacia las demás personas que comparten el
transporte con uno mismo, para que así el traslado no sea tan pesado y
violento.
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