Jamás había tenido una semana tan
horrible y catastrófica como la semana que esta por terminar, lo puedo afirmar
y reafirmar una y otra vez, a pesar de que muchas veces me he quejado en mi
blog de que he tenido semanas con mucho trabajo o que alguna que otra cosa no
ha salido del todo bien, sin embargo, siempre tengo algo rescatable que
mencionar que hace que la semana o el día no sea del todo malo.
Pese a ello, esta semana si fue
la peor semana de mi vida, esto debido a que el día miércoles, después que durante
todo el semestre representó mi día de “descanso” o más bien, es el día de no
salir ni por las tortillas y dedicado a hacer tarea sin tener que salir de casa,
pero este miércoles tuve que emplearlo para ir a la facultad y reunirme con mi
equipo de la clase optativa de Desarrollo Humano para iniciar la redacción de
nuestro proyecto de desarrollo para alguna comunidad pobre de México.
Dicha tarea nos trajo mucho estrés
e incluso enojos entre los miembros del equipo porque no nos damos a entender
las ideas y propuestas que teníamos cada uno, por ello después de algunas horas
de trabajo salimos a distraernos a la explanada, compramos papás y agua de
avena. Posteriormente regresamos a trabajar y decidimos concluir la sesión de
ese día a las 3 de la tarde, ya que llevábamos 6 horas trabajando y por otro
lado, teníamos tareas y trabajos pendientes de forma individual para el siguiente
día.
En lo personal, no solo tenía
trabajos y tareas para la escuela, sino que también tenía previsto el jueves
ver a mi asesora con todo y correcciones del proyecto, las cuales eran muchísimas
y tenía que terminar los detalles que me hacían falta, por ello el día miércoles
fue muy estresante para mi, ya que tuve que llegar como loca a mi casa y
terminar mis demás tareas e iniciar las correcciones que me hacían falta
terminar, lo cual no permitió dormirme temprano.
Al siguiente día, el jueves
aproximadamente a las 7:45 de la mañana recibo un correo de mi asesora diciéndome
que le será imposible verme, y que lo dejemos para el viernes, dicha respuesta
me desanimo ya que había dedicado la mayor parte de la noche para elaborar mis correcciones
y todo mi esfuerzo y desvelo habían sido inútiles. Sin embargo, lo peor aun no
pasaba, sino que el destino me tenía deparada dos sorpresas más. Una de ellas
es que salí muy mal en mi examen de Desarrollo Humano y la otra aún más
horrible y menos deseable, es que me enteré que no pase mi examen de posesión
de inglés en el CELE.
Tal noticia realmente me vino a
desestabilizar aun más, aumentando aún más mi desesperación, angustia, estrés y
demás sentimientos de fin de semestre, llegando a provocarme un lapso de
tristeza y llanto, ya que como todos recordarán es requisito para la clase de
Seminario, y al no tenerlo eso representa problemas para la calificación.
Si bien, mi estrés y mi
desesperación aumentaron la solución llego rápido a mi vida, gracias a que el
viernes en la clase de Seminario nos obsequiaron un precioso y útil kit anti estrés
para eso del fin de semestre, el cual ya mande a enmicar y lo coloque en mi
escritorio y cada que me encuentro en circunstancias de angustia recurro a él,
como el día viernes que me disponía escribir mi primer entrada de la semana y
debido a que el 4 paso no lo leí breviamente me quede sin conocimiento y ya desperté
hasta el siguiente día ¡jajaja!, por ello, no tuve la primer entrada de la
semana en el blog.
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