Tal como les comente la entrada
anterior, el sábado iba a asistir a un curso de ecotecnia con Mariana Guarneros
y Susana Gómez, por lo cual les contaré lo que hicimos en ese curso.
El curso se llevo a cabo en un
pueblo llamado Piedra Grande en Huixquilucan y se encuentra más o menos a una
hora de distancia del Distrito Federal. Una vez que llegamos al pueblo de
Piedra Grande, nos dieron un recorrido en donde nos enseñaron las distintas técnicas
de desarrollo sustentable que están llevando a cabo en la comunidad así como
las técnicas de cultivo.
Posteriormente recibimos un
pequeño refrigerio, el cual era de suma importancia porque nos esperaba un
trabajo que requería de mucho esfuerzo físico y de muchas ganas de llevarlo
acabo. Una vez terminado el pequeño refrigerio (barras de amaranto, palanqueta
y una manzana), nos organizaron en tres grupos de aproximadamente 10 personas,
los 3 diferentes grupos iban a realizar distintas actividades, unos iban a construir
una nopalera, otros un fogón de cemento y otros una huerta de hortalizas.
A nosotros nos toco construir el
huerto de hortalizas. Fue una tarea pesada, y más si la mayoría del equipo éramos
mujeres, la cuales tuvimos que ocupar palas para revolver tierra para sembrar
con abono, así como también mover de un lugar al otro esa tierra, para que
estuviera perfectamente revuelta. Asimismo, ayudamos a cargar maderas para
construir un rectángulo que sería la base y las dimensiones que daría forma al
huerto.
Una vez contruido el rectángulo tuvimos
que pasar la tierra que revolvimos con el estiércol a la base, la distribuimos
y regamos para poder sembrar lechugas, betabel y espinacas, sin embargo, todo
esto no fue el fin del trabajo, sino que tuvimos que cortar varilla y tela para
poder hacer un tipo de manto para que fuera como un efecto invernadero y por
otro lado tuvimos que colocar una maña que cubriera toda esa estructura, en
contra de las gallinas y gallos que tenían en la casa que construimos el
invernadero y así se pudiera evitar que se comieran las hortalizas.
La verdad es que nunca pensé que
eso fuera a ser un trabajo pesado y de gran importancia para algunas personas,
como en el caso de la familia que se vio beneficiada con la construcción de la
huerta, ya que podrán alimentar un poco mejor a sus hijos con los frutos que de
el huerto, por lo anterior creo que mi cansacio valió la pena y no fue tanto.
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