EL
viernes les contaba acerca de mis gustos musicales, pues bien mis gustos
musicales dentro de mi etapa CCHera también tenían un componente especial, y
eso era mi forma de vestir. Imagino y supongo sin conceder que al igual que yo,
la mayoría de mis compañeros de generación han cambiado de forma de vestir, de
ser e incluso de pensar desde que ingresamos a la universidad, por ello, les
contaré algunos cambios que sin percatarme he llegado a tener desde hace 4
años.
En
primer lugar, días antes de ingresar a la universidad, comencé mi tratamiento odontológico,
es decir, inicié con el tratamiento de braquets, posteriormente sin darme
cuenta fui cambiando mi forma de vestir, deje un poco mis queridos y bien
respetados converse rotos, y digo respetados porque nadie, absolutamente nadie
los podía tocar en mi casa, ni siquiera con el pretexto de lavarlos, porque sabía
que iban a ir directamente al bote de basura.
Posteriormente,
al igual que mis converses, fui abandonando mi chamarra de piel que tenía un
estilo un poco rockera, que solía combinarla con una pañoleta en el cuello y un
cabello peinado y alaciado. Asimismo, mis pantalones eran rectos o entubados,
por lo que todos estos elementos conjugados le daban un toque a mi personalidad, y para muestra un botón ...
Sin
embargo, con el paso del tiempo y por algunas otras razones que no están muy
claras, mi forma de vestir fue cambiando, así como mis gustos musicales y mi
cuerpo, el cual ahora es más corpulento ¡jaja!, pese a esos cambios, mi esencia
sigue siendo la misma, quizás un poco más madura o tal vez un poco más loca,
pero siempre firme ante lo que quiero y deseo en la vida, aprendiendo de cada
error y triunfo.

