A lo largo de nuestra vida, los
seres humanos llegamos a conocer muchas personas ajenas a nuestra familia, que hacen
especial algunas etapas o momentos de la misma. Sin embargo, existen personas
que permanecen más presentes en nuestro corazón y memoria, como lo son aquellas
que nos brindan su amistad y confianza en todo momento, es decir los amigos.
Si bien es cierto, tal como lo
indican muchas personas, los amigos se pueden contar con los dedos de las
manos, en lo personal siempre me he encontrado con muy buenas y gratas
personas, las cuales han marcado mi vida con pequeños detalles pero grandes
acciones.
Quizás en nuestro presente, puedo
mencionar a muchas personas que conocí en el transcurso de la carrera y que han
sido parte de mi círculo de amigos y que en verdad estimo muchísimo, como lo
son mis amigas del “club de las tosigosas”, tal como nos nombro la profesora
Petersen, pero por el momento puedo mencionar a tres grandes amigos que han
estado conmigo a lo largo de mi vida en muchos momentos, tanto felices como difíciles.
Dichos amigos, se llaman Ana
Erandy, Lucero y Christian, y aunque ellos no vean esta entrada, saben que los
quiero muchísimo y son una parte importante en mi vida y que espero que sigamos
manteniendo nuestra amistad como hasta ahora, y que aunque por ejemplo a Ana
siempre le cause risa cuando hablamos de hijos, yo siempre diré que ella será
la pediatra de mis hijos y Christian será el compañero de mis hijos en la
facultad de ingeniera, por el hecho de que ya lleva algunos años retrasado en
su carrera.
A pesar de que hablo con mucha
emoción y cariño de mis tres viejos amigos, no puedo olvidar mencionar que mis
amigas de la carrera también tienen un lugar muy especial en mi corazón y en mi
vida.
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