domingo, 26 de febrero de 2012

El salto al Anexo de Ingeniería


Tal como les había prometido,  en las siguientes entradas les contaría alguna de las aventuras y travesuras que habíamos vivido Denise y yo, pues bien, les contaré los obstáculos que tuvimos que pasar cuando en una ocasión se nos ocurrió ir a Ciudad Universitaria (CU), durante las vacaciones de semana santa. El motivo de nuestra visita a CU en período vacacional se debía a que teníamos la necesidad de ir a buscar unos libros a la Biblioteca Central.

Tanto Denise como yo sabíamos que no había servicio de transporte de pumas, pero que la Biblioteca Central si se encontraba abierta y en funcionamiento, sin embargo, yo convencí a Denise para que fuéramos a buscar los libros que tanto necesitábamos, comentándole que en una ocasión yo había ido igual a en periodo vacacional y que había uno que otro taxi que te podía llevar, claro con una tarifa más cara, pero que si había forma de llegar a la biblioteca, por lo que nos decidimos a ir.

Cabe señalar, que no fuimos las únicas que decidimos ir, también otras dos compañeras, Mariana y Susana, decidieron ir el mismo día que nosotras, por lo que planeamos vernos en la parada de la ruta 4 de los pumas internos para poder conseguir un taxi que nos llevará a todas a la biblioteca, pero el destino o mejor dicho el tránsito vehicular nos tenía deparada a Denise y a mí una aventura que contar en el futuro, ya que para empezar no pudimos llegar a la hora acordada con Mariana y Susana, por lo que tuvimos la “amabilidad” de comunicarnos con ellas y decirles que íbamos muy atrasadas en el tiempo y que para no hacerlas esperar más de lo debido, se fueran a la biblioteca y más tarde las alcanzábamos.

Al llegar a Ciudad Universitaria Denise y yo, después de estar esperando por más de media hora, no encontramos ningún taxi ni ninguna otra forma de transporte, por lo que decidimos empezar a caminar y tomar el “atajo” que hay entre la facultad de Ciencias y el Anexo de Ingeniería, sin embargo, no teníamos contemplado que todas, absolutamente todas las facultades se encontraban cerradas, y al estar cerradas, no existía ningún atajo posible.

A pesar de que descubrimos que todas las facultades se encontraban cerradas, no nos desanimamos y pensamos que si caminábamos por el circuito, como comúnmente lo hacen los autos, íbamos a encontrar algún taxi que nos podría llevar. Pero para mala suerte de nosotras no fue así, no encontramos ni un taxi, ni nada que nos pudiera ayudar y la verdad ya nos habíamos cansado, teníamos mucha sed y calor, ya que el sol se encontraba en su pleno esplendor y no llevamos ni una botella de agua.

Ante tal situación, empezamos a desesperarnos y al llegar justamente a la puerta del Anexo de Ingeniera empezamos a recordar cuales eran los caminos por los cuales nos podíamos ir sin cruzar ninguna facultad y concluimos que aun quedaba mucho camino por recorrer, bueno quizás no tanto pero caminando, si teníamos que rodear muchas instalaciones, es decir, teníamos que pasar el Anexo de Ingeniería, la Facultad de Contaduría y la de Trabajo Social, para poder llegar al Estadio de Prácticas “Tapatío Mendez” y de ahí tomar el camino por los frontones para salir a la alberca Olímpica y después salir por el Cele para poder llegar a la Biblioteca Central.

Tan solo pensar el recorrido que teníamos que hacer, nos había producido aún más cansancio, sin embargo, el verdadero cansancio vendría posteriormente, ya que al analizar que nos quedaba mucho camino que recorrer, a Denise se le ocurrió la “brillante idea” de que nos brincáramos las rejas de ingeniería y así podríamos salir directamente a los frontones y luego al Cele, tal como es el atajo en días normales y hábiles.

Para ella, el saltarse las rejas era más sencillo para mi, debido a que yo nunca me había saltado ni una barda, pero ella por una “extraña” razón sabía como hacerlo. Yo tenía miedo de caerme pero me arme y acepte, aunque la verdad tenía miedo de que nos fueran a llamar la atención o que nos fuera a pasar algo malo.

Recuerdo que ella fue la primera en brincarse, porque según esto, ella me enseñaría como poner los pies y como voltearme al bajar, posteriormente yo seguí los mismos pasos que ella misma me había indicado, claro con más torpeza y con mayor tiempo, pero finalmente lo hice. Al estar del otro lado, ósea ya dentro del Anexo, sentí que habíamos triunfado y que la salida sería más fácil porque saldríamos directamente a las canchas de frontón, lo cual resulto totalmente lo contrario, debido a que primero que nada cuando íbamos atravesando lo que es el patio del Anexo en las bancas de cemento, que se encuentran al aire libre había muchos indigentes durmiendo en ellas, provocándonos una sensación de miedo, que nos hizo correr hacia lo que se supondría sería la salida del Anexo, temíamos que nos pasará algo o que alguno de ellos despertará y nos hiciera algo.

A pesar del miedo que sentíamos, tratamos de hacer ningún ruido que los despertará para que pudiéramos salir sin ninguna complicación, pero cuál sería la sorpresa que nos llevaríamos al llegar a lo que se supone que sería la salida, las rejas se encontraban cerradas e incluso eran muchísimo más altas que las de la entrada, es decir que las que ya habíamos saltado.

Al observar tal situación, teníamos únicamente dos opciones, la primera era buscar alguna otra salida, claro, sin volver a cruzar el sitió donde se encontraban los indigentes durmiendo; o bien, buscar algún otro espacio entre las rejas donde pudiéramos salir. La verdad es que no había muchas opciones, y ninguna de las dos anteriores se podía hacer, por lo que tuvimos que buscar alguna parte de toda la reja que no estuviera tan alta, es decir, que estuviera más baja para poder salir.

Pese a que si buscamos la vertiente más pequeña de las rejas, está era muchísimo más grande que las que ya habíamos saltado, incluso a Denise le parecía un reto difícil, pero al igual que la primera vez, ella busco la forma más fácil de escalar la reja. La verdad si se tardo un poco más de la primera vez, pero ahora el problema era conmigo, ya que realmente me atemorizaba la altura de la reja y el que yo nunca había brincado una barda o cosas por el estilo, pero sinceramente no había opción.

Una vez que Denise ya se encontraba fuera del Anexo, ahora la tarea difícil era para mí, porque tenía que seguir los mismos pasos que ella. Cabe señalar, que lo intente muchas veces, realmente sufrimos mucho, ella estaba muy angustiada porque yo no podía salir y yo estaba temerosa porque alguien nos fuera a ver brincando la reja.

Tuvimos que hacer de todo, le tuve que pasar mi mochila por debajo de la reja y ella saco todas las cosas de mi mochila para que pudiera atorada entre la reja y pudiera fungir como un escalón o peldaño para que yo pudiera escalar y alcanzar lo más alto de la reja ¡jaja!, la verdad fue muy bochornoso, y más cuando justo después de como media hora pude llegar a la punta de la reja y por el camino pasaba una pareja, quizás un matrimonio y me veían con mucha insistencia y el señor se burlaba de mi cara de susto, mientras que Denise me decía que me apurará y que no los observará, claro con tono de desesperación y angustia.

Finalmente, después de mucho tiempo de estar colgada en una reja, pude llegar al otro lado y bajarme. No sabíamos si reíamos de nervios o de que realmente había sido chistoso todo lo ocurrido, lo que sí sé es que yo no nací para brincar bardas o rejas o cosas por el estilo, yo necesito que me den mi llave para entrar ¡jaja!.

viernes, 24 de febrero de 2012

Click inmediato


La verdad es que hoy no sabía que contarles en esta entrada, incluso pensé en inventarles una historia pero la verdad no es algo que me gustaría hacer, pero en este momento mi espera y soledad me hicieron recordar el momento en que conocí a Denise.
Recuerdo que en los primeros días de primer semestre, recuerdo que una vez la vi cerca de mi casa y posteriormente la vi en la explanada de la facultad, ella ni siquiera sabia de mi existencia pero yo tengo muy buena memoria y sabía que era la misma chica que yo antes había visto.
Pasaron algunos días desde la primera vez que la vi en la explanada, cuando un día la encontré en la parada de donde salen los camiones que van hacia donde vivimos, las dos nos encontrábamos esperando que saliera el camión, yo me encontraba leyendo y ella solo observaba a las personas que llegaban.
Pero justo en ese instante un mosco me molestaba y yo lo ahuyentaba con mis hojas de lectura, Denise por su parte solo me observaba con cara amable ( o al menos eso parecía), por lo que me inspiró la confianza necesaria para entablar una conversación, la cual inició por el mosquito que me quería atacar.
Al subir al camión, no alcanzamos lugar y tuvimos que ir paradas en el pasillo, lo cual nos permitió conocernos más y saber que estudiábamos la misma carrera y en el mismo semestre,aunque si íbamos en un grupo diferente; incluso descubrimos que vivíamos muy cerca y que habíamos ido al mismo CCH, solo que en turno diferente.
Lo anterior nos pareció muy chistoso, quizás lo único que nos faltaba tener en común era un novio ¡ja!, lo cual no sucedió y espero que no suceda ¡Jaja!
Cabe señalar que aunque no teníamos gustos en común, ni de ropa, ni de música, ni de nada, entablamos una muy buena amistad y hasta estos momentos hemos compartido muchas cosas juntas, tanto buenas como malas, ha sido mi pañuelo de lagrimas y mi compañera de muchas travesuras y maldades que en próximas entradas les contaré.

domingo, 19 de febrero de 2012

El bullying me hizo bullying


Tal vez el título de mi entrada les parezca un tanto extraño, y les parezca un pleonasmo, sin embargo, el que incurra en un error gramatical tiene una explicación.  

Durante un mes consecutivo, todos los sábados en mi curso de inglés tenía que entregar algunos trabajos sobre el tema del bullying o bien acoso, el primer trabajo consistió en entregar un ensayo acerca del tema, el cual no es por nada pero el mío fue el mejor de la clase, posteriormente, al sábado siguiente tuve que entregar un tríptico acerca del tema con la información que había recopilado en mi ensayo.

La realización del tríptico me costó un poco de trabajo porque jamás en la vida había realizado un tríptico, pero afortunadamente encontré la famosa aplicación de Publisher en mi computadora y decidí emplearla, dicha aplicación me pretermitió entregar sin complicaciones y a tiempo mi bien elaborado tríptico del bullying.

Y cuando creí que todo había acabado con la entrega del tríptico me dan la noticia que tenía que exponer el sábado siguiente acerca del tema y con mi tríptico acerca del bullying, y como era de esperarse en inglés, lo cual siendo sinceros ya me tenía harta, ya que requería mayor dedicación y tiempo de mi parte, lo cual no tengo entre semana, ya que todo el día me la paso en la facultad y en horas de camino.

Sin embargo, a pesar de todos los inconvenientes y mi falta de tiempo, este sábado 18 de febrero tuve mi exposición del bullying y por fin me liberé del tomentoso tema.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Grandes amigos


A lo largo de nuestra vida, los seres humanos llegamos a conocer muchas personas ajenas a nuestra familia, que hacen especial algunas etapas o momentos de la misma. Sin embargo, existen personas que permanecen más presentes en nuestro corazón y memoria, como lo son aquellas que nos brindan su amistad y confianza en todo momento, es decir los amigos.

Si bien es cierto, tal como lo indican muchas personas, los amigos se pueden contar con los dedos de las manos, en lo personal siempre me he encontrado con muy buenas y gratas personas, las cuales han marcado mi vida con pequeños detalles pero grandes acciones.

Quizás en nuestro presente, puedo mencionar a muchas personas que conocí en el transcurso de la carrera y que han sido parte de mi círculo de amigos y que en verdad estimo muchísimo, como lo son mis amigas del “club de las tosigosas”, tal como nos nombro la profesora Petersen, pero por el momento puedo mencionar a tres grandes amigos que han estado conmigo a lo largo de mi vida en muchos momentos, tanto felices como difíciles.

Dichos amigos, se llaman Ana Erandy, Lucero y Christian, y aunque ellos no vean esta entrada, saben que los quiero muchísimo y son una parte importante en mi vida y que espero que sigamos manteniendo nuestra amistad como hasta ahora, y que aunque por ejemplo a Ana siempre le cause risa cuando hablamos de hijos, yo siempre diré que ella será la pediatra de mis hijos y Christian será el compañero de mis hijos en la facultad de ingeniera, por el hecho de que ya lleva algunos años retrasado en su carrera.

A pesar de que hablo con mucha emoción y cariño de mis tres viejos amigos, no puedo olvidar mencionar que mis amigas de la carrera también tienen un lugar muy especial en mi corazón y en mi vida.

domingo, 12 de febrero de 2012

Malas opiniones que te pueden hacer tambalear


Tal como lo había comentado la entrada pasada, mi día viernes no pintaba del todo bien, aunque he de confesar que tenía las esperanzas de las pocas horas que quedaban del día resultaran mejor que las que ya habían transcurrido, lo cual no fue así y les contaré porque.

Al salir de la clase de Seminario, las cosas parecían componerse, finalmente mis clases habían terminado y me podía dirigir hacia mi hogar con toda tranquilidad y felicidad a pesar del largo trayecto que me toca recorrer a diario, sin embargo, al salir de la clase, me encontré con una amiga que vive más o menos cerca de donde yo vivo y por la cual asiste diariamente su papá a recogerla a la Facultad,  después de salir de trabajar.

En el momento en que me la encontré ella me ofreció, cortésmente, que si quería irme con ellos, es decir, darme un ray a mi casa, lo cual acepté gustosamente sin ninguna duda o complicación, ya que es muchísimo más relajante y placentero que el ir de transborde en transborde en el transporte público. Pero quizás este es el único detalle bueno, después de lo que se veía venir.

Una vez ya sentada plácidamente en su camioneta, su papá empezó a cuestionarme acerca de cuáles eran mis planes para dentro de una año que acabara la carrera y sobre que iba a ser la tesis, a lo que yo respondí que mi plan inmediato al termino de los créditos y materias obligatorias, seguiría trabajando en la elaboración de mi tesis y pensaba hacer algunas prácticas profesionales o alguna otra actividad que me permitiera seguir desarrollando su tesis.

Mi respuesta no le gusto mucho que digamos al señor, sin embargo, la siguiente pregunta que me hizo fue lo que realmente desato su inconformidad y mi incomodidad, ya que me cuestionó sobre de que iba a hacer la tesis, y al responde que sobre las políticas de integración hacia la comunidad musulmana, él me cuestiono que cual era la utilidad de mi tema, si en verdad servía para la carrera y que si no era mucho mejor que realizará mi tema sobre cuestiones económicas o negocios internacionales. Siendo importante el señalar que el señor es contador.

Asimismo, también me dijo que para que quería titularme, si al él, únicamente dos veces en su vida laboral había ocupado su cédula profesional, que lo que más te piden es experiencia laboral no tu tesis o tu título, y que si toda mi vida quería ser estudiante. La situación anterior realmente me molesto un poco, sin embargo, creo que tuve las palabras correctas para lidiar con su forma de pensar y con la actitud agresiva y burlona que tuvo hacia mí, por querer titularme.

Pese a que como ya lo mencioné si me molesto mucho sus comentarios, aprendí una lección en ese día la cual fue que en la vida nos vamos a encontrar siempre buena o malas opiniones, sin embargo, siempre se debe de sacar algo bueno de todo y por ejemplo en este caso, pude percatarme que siempre que yo me encuentre segura sobre mi tema de tesis, y que cuente con el apoyo de personas que comparten el mismo sentido de convicción, no habrá opinión mala que me haga cambiar de opinión o de decisiones.

viernes, 10 de febrero de 2012

Un día casi perdido


Viernes 10 de febrero me dispongo a escribir por primera vez en el blog desde que inició el 2012, puedo decir que es un día muy frío y con lluvia, por lo cual la ciudad es un caos, el tránsito vehicular es lento y tedioso; por su parte el metro se encuentra lleno de personas, incluso en el vagón de mujeres, son ellas mismas las que se empujan por entrar y salir, todas tienen prisa por llegar a su destino, sin embargo, la circulación y avance del transporte es lento y las puertas del mismo permanecen abiertas durante más de 5 minutos en cada estación.

Debido a las condiciones climáticas que al parecer perdurarán todo el día, o más durante varios días; provocaron que el día de hoy mis clases se vieran afectadas, ya que en primer lugar no pude llegar a tiempo a mi primera clase y el profesor no me permitió la entrada, por lo que tuve que permanecer durante la siguiente hora y media afuera del salón esperando a que alguna persona saliera por mi tarea, a la cual le dedique la noche del día anterior y que impidió que leyera sobre mis restantes materias.

Por otro lado, en mi siguiente clase, no hubo mucha asistencia y mucho menos participación, siendo importante señalar que no tenía mucha idea de lo que podía aportar a la clase, ya que no leí todas las lecturas correspondientes para el día de hoy, y al parecer mis demás compañeros, tampoco lo hicieron. Por lo anterior, el día escolar no parece ser del todo bueno, sin embargo, espero y estoy segura que la clase de Seminario será lo único rescatable del día.