miércoles, 31 de agosto de 2011

No hay mayor miedo que el que no se vence


Tal como lo dice el título de esta entrada, hablaré acerca de los miedos o mejor dicho de mis miedos.  Aunque en esta ocasión no hablaré de los miedos que tengo alrededor de mi tema de tesis y de la elaboración de la misma, hablaré acerca del miedo, quizás uno de los más grandes que siempre tuve, el cual era el miedo al agua, es decir, el miedo a las albercas y cosas referentes a natación.

Cuando era pequeña, exactamente cuándo iba en mi primer año de la primaria, una amiga de la primaria me invitó a su casa a jugar. Sin embargo, dentro de los planes de convivencia estaba el nadar, cabe señalar que yo no sabía nadar y no me llamaba la atención ni mucho menos tenía algún miedo de intentarlo, por lo cual en mi casa me permitieron ir a la casa de mi amiga y me prepararon todo lo necesario para nadar.

Recuerdo que al llegar a su casa, yo me encontraba tranquila y feliz, como cualquier niña que tiene algún acercamiento más, fuera de la escuela con sus amigas de la escuela. A pesar de ello, recuerdo que cuando observe la magnitud de la alberca, no sé si sí era realmente enorme o mi edad y mi imaginación hacían que la percibiera de esa forma, me causaba tal sensación de miedo y de angustia que aunque si accedí a meterme a ella, no quise moverme de la orilla de la misma.

El impacto que tuve ante la magnitud de la alberca, dejó notar el miedo y la inseguridad que tenía, por lo que después de un tiempo transcurrido, en el intento de jugar e interactuar con mis demás compañeritas tuve un incidente, es decir, estuve a punto de ahogarme. Dicho suceso y el miedo que tuve en ese momento me marco totalmente, ya que posteriormente en mi casa me incitaban a que tomara clases de natación o algo referente a dicha actividad y nunca quise acceder, siempre acudía a ver las instalaciones de las escuelas de natación y cosas por el estilo, pero nunca me decidí, siempre el miedo o inseguridad podía más que yo.

Sin embargo, durante estas vacaciones de verano, tomé la iniciativa y el valor necesario para decir: “Esta bien, tengo que intentarlo” ,  y así fue, me decidí y empecé a ir a clases de natación, las cuales al inicio eran un tanto vergonzosas, lo he de confesar, ya que aunque durante el horario que asistía todos los asistentes eran mujeres, ellas eran más chicas que yo y ya no requerían de ningún instrumento de apoyo, es decir, ni de flotador, ni de tabla, ni de popote; cosas de las cuales yo requería para aprender.

A pesar de que si me causaba un poco de pena y sobretodo miedo, éste no pudo más que mis ganas de aprender a nadar y mis ganas por dejar atrás dicho miedo e inseguridad. He de confesar que si fue un tanto difícil para mí, pero al fin de todo, el miedo no pudo más que yo y aunque ahora no soy toda una experta, me siento satisfecha en haber aprendido a nadar y en haber roto con ese miedo que tanto sentía, convirtiéndose así en un logro en mi vida.

Aunque quizás para muchos esto sea algo tonto y absurdo, creo que es importante destacar que cada uno de nosotros tenemos miedos, inseguridades o fobias que en ocasiones nos complican la vida o ciertas etapas de ella, y que aunque para nosotros sea como el luchar contra un mar, para otros son cosas simples y sencillas que se pueden solucionar rápidamente, pero que lo importante no es que tan grande sea el conflicto en el que te encuentras y temes, sino que lo importante es el vencer dichos miedos y obstáculos. 

domingo, 28 de agosto de 2011

Preocupaciones posteriores a la tesis


Si bien es cierto, tal como se nos ha hecho notar, durante la clase de Taller de investigación, todas las implicaciones que conlleva el primero que nada el escoger un tema de tesis, posteriormente desarrollarlo y sobretodo finalizarlo; hay aspectos en los que uno no cae en cuenta hasta que se nos hace notar, o bien ese fue mi caso.

El día viernes, la profesora, nos hizo notar, los gastos económicos que trae consigo al elaborar una tesis, de lo cual yo en lo personal no me había imaginado ni me había puesto a pensar en ello. Lo que yo me imaginaba, o mi poca imaginación me permitía ver, era que de acuerdo a mis cálculos de tiempo, al terminar mis nueve semestres correspondientes a la carrera, iba a dedicar aproximadamente un año para terminar los últimos detalles para el proceso de titulación, es decir, pensaba en la acreditación de los idiomas, en mi caso, inglés y francés; el cumplimiento de las horas reglamentarias del servicio social, y por último y quizás lo más importante la tesis.

Sólo pensaba en terminar la tesis y hacer los trámites administrativos para la titulación, sin embargo, mis planes, han tenido un vuelco completo, ya que si bien es cierto durante el proceso de desarrollo del tema de tesis, la investigación, la cual yo veía sencilla, aunque puede serlo así, si realmente disfrutas y te agrada tu tema de tesis; implicara otras cuestiones, tales como las económicas, convirtiéndose en un factor importante para poder recopilar la información necesaria para el desarrollo del tema.

Asimismo, por otro lado el factor económico, no sólo servirá o será fundamental en el desarrollo de la tesis, sino que también a la hora de finalizarla y empezar a realizar los trámites administrativos, será necesario e indispensable, que para las copias, que para las fotos, que para la impresión de la tesis y sus respectivos 9 juegos, que para el empastado y etc, etc ,etc.

Sé que aunque la profesora, nos ha reiterado una y otra vez que no nos angustiemos en lo que pasara después de la culminación de la tesis, hay aspectos, como este que aunque no deben de quitarnos el sueño, si debemos de tomar en cuenta.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Mis primeros días de clase durante este semestre


Durante mis primeras semanas del semestre me ha pasado de todo un poco,  tanto cosas agradables como sucesos no tan agradables. Primero que nada, durante este semestre mi horario rompió record, me refiero a que nunca había entrado tan temprano a clases, si bien es cierto que el año pasado tomaba clases a las 9 de la mañana, este semestre entro a las 8:30 a mi fabulosa clase de francés, la cual a pesar de que es muy temprano, me agrada mucho, ya que tengo un buen profesor que es muy amigable y a compañeros de grupo que son joviales  y risueños, tanto que a pesar de que la mayoría de ellos cuenta con un muy buen nivel de inglés y con una fonética mayor al nivel de francés que se supone que deberían de tener, que cuando alguno de los otros compañeros, incluyéndome a mí, tenemos alguna deficiencia, ya sea en vocabulario o pronunciación, tienden a ser respetuosos  e incluso a ayudarte.

Asimismo, mis clases en la facultad todas me agradan y alguna que otra la disfruta más que las demás, pero no entrare en detalles para no quedar como grosera o barbera ¡jaja!

Quizás mi único suceso desagradable, aparte del tránsito que está a reventar por la entrada de los niños de la primaria y secundaria, ha sido que el primer viernes de clases: me dirigí a la Biblioteca Central a buscar un material que requeríamos para la clase de África, el cual no encontré, tuve la desgracia, si así se le podría llamar, de que al subir al camión de la Ruta 1, de tanta gente que iba, no pude quitarme la mochila y cuando iba aproximadamente  por la Facultad de Economía pude quitármela y lo primero que busqué fue mi IPod, el cual jamás volví a encontrar, es decir, me lo robaron; no sé quién ni en qué momento, sólo sé que fue al subir al camión y que fue en ese pequeño trayecto, ya que antes de subir y de salir de la Biblioteca Central aún lo tenía conmigo.